Ok esto se estaba poniendo raro, no era solo que estaba en la casa de alguien casi completamente extraño para mi, sino que tambien ese alguien queria hablarme de... ¿como habia dicho?, ¿mi naturaleza?, ¿acaso el podia saber algo de eso?, no claro que no, o al menos eso era lo que yo pensaba.
Adler me miraba de forma muy seria y no habia mas que sinceridad en sus profundos ojos azules. Yo intente devorverle la mirada pero era tan penetrante que fracase en mi proposito. Baje la mirada para tratar de solucionar mis dudas, pero me di cuenta de que no podia solucionarlas sola asi que levante la mirada, Adler y Esteban me miraban fijamente mientras esperaban mi reaccion.
-¿Que quieres decir con eso?-dije finalmente.
-Quiero decir que tu eres mas que un humano-Adler parecia aliviado de saber que yo aun podia hablar.
-Bueno eso aclara todas mis dudas-dije yo.
-Oh, genial-respondio el
-Estaba siendo sarcastica-respondi yo
-Yo tambien-dijo mientras se volvia a Esteban- ¿podrias hacerme el favor de traerme los libros? el que esta en aleman y tambien el que esta en español.
Esteban desparecio tan rapido que nisiquiera parecio que se hubiera ido, fue mas bien como si se hubiera evaporado y al segundo estaba de vuelta con dos libros en las manos que tenian apariencia de ser muy antiguos.
Adler camino hasta la sala y acerco una mesa al sofa en donde yo estaba sentada y se sento a mi lado, mientras tanto Esteban coloco los libros sobre la mesa y se sento en una silla cerca el sofa.
-Veo que tenemos visita-dijo una voz que venia desde el corredor que daba hacia la puerta, mire y vi a un chico un poco menor que Adler, de ojos azules con un toque de gris, un cabello mas negro que la noche, un cuerpo esbelto, alto, de labios rojos que se curvaban en una amistosa y hermosa sonrisa y con la piel blanca (como al parecer todos en este lugar) que contrastaba con su cabello y labios. Se me acerco y me ofrecio su mano, yo se la tome y le di un apreton de manos.
-Mucho gusto, yo soy Alec el hermano de Adler, y tu debes ser Marti, Adler no a parado de hablar de ti en toda la noche-dijo mientras una carcajada se escapaba de su boca.
-Callate- dijo Adler escondiendo la cara y vi en ella cierto rubor, trate de esconder mi risa tosiendo, pero era imposible no unirse a Alec, cuando porfin paramos el me puso su mano en frente.
-Chocala-dijo el y eso hice, el tomo asiento a mi lado y quedamos los tres en el sofa-veo que ya vamos a la parte interesante, ¿ya te conto Adler que todos lo presentes en esta sala, incluyendote, somos vampiros?- pregunto.
-Estaba por decircelo- respondio Adler
-Eres muy lento-le espeto Alec.
-No les creo- les dije
-Pues crei que no me ibas a creer asi que por eso estan estos libros aqui. En estos libros esta tu profecia.-dijo Adler.
-¿Mi profecia?-pregunte, bueno eso no podia estar mas raro
viernes, 23 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
CAPITULO 7
Despues de aquello no hablamos mucho, el iba a una velocidad lenta y yo no podia dejar de pensar en el sueño que habia tenido la noche anterior. Adler se removio en el asiento y decidio romper el silencio.
-¿Que es lo que te tiene tan pensativa?-pregunto el inocentemente.
-No es nada, es solo un sueño muy extraño que tuve anoche y lo mas extraño de todo es que amaneci con el tobillo lastimado-le respondi, el se puso rigido en su silla y acelero el auto mientras miraba furioso la carretera.
-Adler calmate, nos vas a hacer chocar-le dije intentando sonar calmada. El me hizo caso, freno el auto mientras yo salia disparada hacia adelanta, menos mal tenia puesto el cinturon, ya entendia porque habia hecho tanto enfasis en que me lo pusiera. Salio del auto y le dio un puñetazo a la puerta, lo que la dejo abollada y hizo que el vidrio explotara en millones de pedasos. No vi cuando se dirigio a mi puerta, pero ya estaba alli abriendola de un tiron y casi arrancandola de su sitio.
-Vamos, bajate, tenemos que hablar-dijo bruscamente. Yo me baje del auto lo mas rapido que pude y me percate de donde estabamos: era un claro pero en el medio habia una majestuosa casa de color blanco, con grandes ventanales y una estructura que lucia muy antigua pero a la vez muy moderna.
Adler me dirigio hacia la casa y abrio la puerta, cuando entramos su humor se habia calmado un poco.
-Bienvenida, lamento lo de hace un rato-dijo, yo me limite a asentir.
-Lo de anoche fue real-dije, no era una pregunta. Pero aun asi el respondio.
-Si, no era un sueño-en ese momento alguen aparecio al pie de las escaleras. Era un hombre alto, esbelto pero musculoso, con la piel blanca como la de Adler, pero con el cabello negro y los ojos verdes.
-Buenos dias señorita-saludo si dejar de mirar a Adler-mi nombre es Esteban y soy el tutor de Adler. Si me disculpa necesito hablar con el a solas, pase a la sala de estar y pongase comoda.
Hice lo que el me dijo y me sente en la hermosa y gigantezca sala de estar decorada con muebles rojos y negros, me sente en el sofa grande que era de color negro.
Espere varios minutos hasta que Esteban y Adler aparecieron.
-Bien-dijo Adler con amargura-vamos a hablar de tu naturaleza.
-¿Que es lo que te tiene tan pensativa?-pregunto el inocentemente.
-No es nada, es solo un sueño muy extraño que tuve anoche y lo mas extraño de todo es que amaneci con el tobillo lastimado-le respondi, el se puso rigido en su silla y acelero el auto mientras miraba furioso la carretera.
-Adler calmate, nos vas a hacer chocar-le dije intentando sonar calmada. El me hizo caso, freno el auto mientras yo salia disparada hacia adelanta, menos mal tenia puesto el cinturon, ya entendia porque habia hecho tanto enfasis en que me lo pusiera. Salio del auto y le dio un puñetazo a la puerta, lo que la dejo abollada y hizo que el vidrio explotara en millones de pedasos. No vi cuando se dirigio a mi puerta, pero ya estaba alli abriendola de un tiron y casi arrancandola de su sitio.
-Vamos, bajate, tenemos que hablar-dijo bruscamente. Yo me baje del auto lo mas rapido que pude y me percate de donde estabamos: era un claro pero en el medio habia una majestuosa casa de color blanco, con grandes ventanales y una estructura que lucia muy antigua pero a la vez muy moderna.
Adler me dirigio hacia la casa y abrio la puerta, cuando entramos su humor se habia calmado un poco.
-Bienvenida, lamento lo de hace un rato-dijo, yo me limite a asentir.
-Lo de anoche fue real-dije, no era una pregunta. Pero aun asi el respondio.
-Si, no era un sueño-en ese momento alguen aparecio al pie de las escaleras. Era un hombre alto, esbelto pero musculoso, con la piel blanca como la de Adler, pero con el cabello negro y los ojos verdes.
-Buenos dias señorita-saludo si dejar de mirar a Adler-mi nombre es Esteban y soy el tutor de Adler. Si me disculpa necesito hablar con el a solas, pase a la sala de estar y pongase comoda.
Hice lo que el me dijo y me sente en la hermosa y gigantezca sala de estar decorada con muebles rojos y negros, me sente en el sofa grande que era de color negro.
Espere varios minutos hasta que Esteban y Adler aparecieron.
-Bien-dijo Adler con amargura-vamos a hablar de tu naturaleza.
domingo, 4 de julio de 2010
CAPITULO 6
Corri sin direccion alguna en la oscuridad de la noche pero los arboles formaban un laberinto sin salida.
Conocia ese bosque, lo habia recorrido cuando era niña un millon de veces con mi hermano y nunca me habia perdido, tenia ganas de llorar, sentia que algo me seguia y mis pies ya no podian correr mas.
Me tropece con una roca que estaba salida, y me cai raspandome las rodillas y las palmas de las manos, al intentar pararme me di cuenta de que me habia roto algo en la pierna derecha, ya que sentia un dolor inmenso alli. Grite de pura frustacion, lo que fuera que me estuviera persiguiendo, se acercaba a toda velocidad, podia sentir su aplastante precensia cada ves mas cerca de mi.
Algo me agarro por la espalda para pararme al mismo tiempo que me tapaba la boca para evirtar el grito que se asomaba por mi garganta. Me cargo en su espalda sin modular palabra y nos llevo a la parte mas densa del bosque, me deposito en las raices de un arbol y porfin pude ver quien era, aunque la verdad ya me lo esperaba, Adler. En sus ojos azules habia una gran preocupacion. Se arrodillo a mi lado para examinarme la pierna.
-No esta rota-dijo y lanzo un suspiro de alivio-solo es un esguinse. Creo que deberiamos salir de aqui lo mas rapido posible-me dijo.
Yo estaba en una especie de shock y no encontraba mi boca para decir algo. El me miro fijamente frunciendo el ceño, luego nego con la cabeza y me subio a su espalda de nuevo, su pelo blanco brillaba a la luz de la luna.
Me llevo a mi casa y me puso en la cama, me vendo el tobillo y murmuro.
-Ya duermete.
Lo proximo que supe era que estaba por la mañana, que sueño tan raro. Cuando me levante de la cama note que mi tobillo si estaba vendado, mire mis manos y mis rodillas y estaban raspadas. ¿Que estaba pasando?.
Me diriji hacia el baño, tome una ducha y me vesti lo mas rapido que pude, desayune cereal y mire por la ventana, y alli estaba Adler apoyado en su ferrari negro con aire despreocupado. Me cepille los dientes y sali. El sonrio al verme y me abrio la puerta del copiloto.
-Buenos dias-dijo el-como dormiste anoche-dijo en un tono demaciado enigmatico.
-Bien.
-Ponte el cinturon de seguridad-dijo y arranco el auto.
Conocia ese bosque, lo habia recorrido cuando era niña un millon de veces con mi hermano y nunca me habia perdido, tenia ganas de llorar, sentia que algo me seguia y mis pies ya no podian correr mas.
Me tropece con una roca que estaba salida, y me cai raspandome las rodillas y las palmas de las manos, al intentar pararme me di cuenta de que me habia roto algo en la pierna derecha, ya que sentia un dolor inmenso alli. Grite de pura frustacion, lo que fuera que me estuviera persiguiendo, se acercaba a toda velocidad, podia sentir su aplastante precensia cada ves mas cerca de mi.
Algo me agarro por la espalda para pararme al mismo tiempo que me tapaba la boca para evirtar el grito que se asomaba por mi garganta. Me cargo en su espalda sin modular palabra y nos llevo a la parte mas densa del bosque, me deposito en las raices de un arbol y porfin pude ver quien era, aunque la verdad ya me lo esperaba, Adler. En sus ojos azules habia una gran preocupacion. Se arrodillo a mi lado para examinarme la pierna.
-No esta rota-dijo y lanzo un suspiro de alivio-solo es un esguinse. Creo que deberiamos salir de aqui lo mas rapido posible-me dijo.
Yo estaba en una especie de shock y no encontraba mi boca para decir algo. El me miro fijamente frunciendo el ceño, luego nego con la cabeza y me subio a su espalda de nuevo, su pelo blanco brillaba a la luz de la luna.
Me llevo a mi casa y me puso en la cama, me vendo el tobillo y murmuro.
-Ya duermete.
Lo proximo que supe era que estaba por la mañana, que sueño tan raro. Cuando me levante de la cama note que mi tobillo si estaba vendado, mire mis manos y mis rodillas y estaban raspadas. ¿Que estaba pasando?.
Me diriji hacia el baño, tome una ducha y me vesti lo mas rapido que pude, desayune cereal y mire por la ventana, y alli estaba Adler apoyado en su ferrari negro con aire despreocupado. Me cepille los dientes y sali. El sonrio al verme y me abrio la puerta del copiloto.
-Buenos dias-dijo el-como dormiste anoche-dijo en un tono demaciado enigmatico.
-Bien.
-Ponte el cinturon de seguridad-dijo y arranco el auto.
viernes, 2 de julio de 2010
CAPITULO 5 (ADLER)
Despues de dejar a Marti en su casa camine hasta mi ferrari para dirijirme al punto de encuentro con Ali.
El sol caia sobre mi auto negro en un hermoso crepusculo. Conduje durante dos horas para llegar al puerto donde Ali me esperaba apoyado en su bote con su pelo largo y rojo como la sangre.
Me acerque a el.
-¿Ya hablaste con la chica?-pregunto
-Si, no consegui mucha informacion, solo lo que ya sabiamos, pero mañana la recogere para llevarla a la escuela-dije
-Mmmm, buen trabajo, como siempre, ¿como esta Esteban?-pregunto. Yo me puse rigido a mi padre no le gustaba para nada Ali, y mucho menos que pronunciara su nombre.
-Bien-dije con los dientes apretados
-Bueno, hasta mañana Adler espero que me tengas mas informacion. Claro que la verdad es queno importa que tanto sepa de ella, de todos modos va a morir-dijo. Yo siempre habia sabido eso, que Ali por alguna razon queria matar a una inocente chica de secundaria que no le hacia daño a nadie, pero cuando dijo esas palabras se me formo un nudo en el estomago y senti un vacio inmenso, la imagen de la pequeña sonrisa de la niña aparecio en mi mente mientras imaginaba su iminuto cuerpo sin vida.
-Hasta mañana Ali-me despedi.
Me subi de nuevo al auto e intente recuperar la compostura, sacudi la cabeza, ¿que me pasaba?, intente pensar en otra cosa, como resolver mis preguntas.
¿Por que Ali se interesaba solo en esa chica?, yo en los ultimos dias habia notado que no era una niña normal, ella emanaba una energia diferente, pero era inofenciba, tenia una fuerza inusual, pero para nada se acemejaba a la de un vampiro, en pocas palabras, esa chica moriria frente a Ali sin siquiera poder defenderse, y yo conocia lo suficiente a Ali como para saber que no seria una muerte rapida e indolora, sino que por el contrario seria lo mas dolorosa y lenta posible.
El nudo aparecio de nuevo. Encendi el auto y empece a conducir intentando no pensar en nada mas que el la via. ya era de noche, pero aun asi no encendi las luces, veia perfectamente bien en la oscuridad. Llegue a mi casa y subi corriendo a mi habitacion, pero poco tiempo despues senti que debia ir a ver si estaba bien, asi que sali corriendo en dirrecion a la casa de Marti.
Mientras un inmenso panico me invadia de solo pensar que le podia pasar algo malo.
El sol caia sobre mi auto negro en un hermoso crepusculo. Conduje durante dos horas para llegar al puerto donde Ali me esperaba apoyado en su bote con su pelo largo y rojo como la sangre.
Me acerque a el.
-¿Ya hablaste con la chica?-pregunto
-Si, no consegui mucha informacion, solo lo que ya sabiamos, pero mañana la recogere para llevarla a la escuela-dije
-Mmmm, buen trabajo, como siempre, ¿como esta Esteban?-pregunto. Yo me puse rigido a mi padre no le gustaba para nada Ali, y mucho menos que pronunciara su nombre.
-Bien-dije con los dientes apretados
-Bueno, hasta mañana Adler espero que me tengas mas informacion. Claro que la verdad es queno importa que tanto sepa de ella, de todos modos va a morir-dijo. Yo siempre habia sabido eso, que Ali por alguna razon queria matar a una inocente chica de secundaria que no le hacia daño a nadie, pero cuando dijo esas palabras se me formo un nudo en el estomago y senti un vacio inmenso, la imagen de la pequeña sonrisa de la niña aparecio en mi mente mientras imaginaba su iminuto cuerpo sin vida.
-Hasta mañana Ali-me despedi.
Me subi de nuevo al auto e intente recuperar la compostura, sacudi la cabeza, ¿que me pasaba?, intente pensar en otra cosa, como resolver mis preguntas.
¿Por que Ali se interesaba solo en esa chica?, yo en los ultimos dias habia notado que no era una niña normal, ella emanaba una energia diferente, pero era inofenciba, tenia una fuerza inusual, pero para nada se acemejaba a la de un vampiro, en pocas palabras, esa chica moriria frente a Ali sin siquiera poder defenderse, y yo conocia lo suficiente a Ali como para saber que no seria una muerte rapida e indolora, sino que por el contrario seria lo mas dolorosa y lenta posible.
El nudo aparecio de nuevo. Encendi el auto y empece a conducir intentando no pensar en nada mas que el la via. ya era de noche, pero aun asi no encendi las luces, veia perfectamente bien en la oscuridad. Llegue a mi casa y subi corriendo a mi habitacion, pero poco tiempo despues senti que debia ir a ver si estaba bien, asi que sali corriendo en dirrecion a la casa de Marti.
Mientras un inmenso panico me invadia de solo pensar que le podia pasar algo malo.
HEY!!!
Un saludo a mis pocos pero fieles lectores... les quiero pedir disculpas por escribir tan poco es que no tengo mucho tiempo para hacerlo...
Tambien les quiero dar las gracias por visitar mi blog y leerlo.
le doy las gracias a sara por recomendar mi blog.
El de ella esta tambien muy bueno aca les dejo el link..
http://obstaculos-oscuros.blogspot.com/
gracias a todos les deseo lomejor
Tambien les quiero dar las gracias por visitar mi blog y leerlo.
le doy las gracias a sara por recomendar mi blog.
El de ella esta tambien muy bueno aca les dejo el link..
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gracias a todos les deseo lomejor
jueves, 17 de junio de 2010
CAPITULO 4
Gire la cabeza bruscamente para encontrarme con el pero blanco y los ojos azules del chico que hacia menos de un segundo estaba apoyado en un columpio a mas o menos 5 metros de mi.
-Si, estoy bien, gracias-dije mientras el me ayudaba a incorporarme, iba vestido con unos viejos jeans y una sudadera gris, de alguna extraña forma el habia conseguido coger mis libros y mi mochila y al mismo tiempo evitar que mi cabeza se diera un golpe contra el cemento.
-Mucho gusto, soy Adler Beney, soy nuevo por aqui-dijo mientras me ofrecia su mano libre para saludarme, mientras la tomaba no deje de observarla, era particularmente palida y estaba muy fria.
-yo soy Marti Rosenberg-le respondi-gusto en conocerte.
-El gusto es todo mio, creame señorita-dijo y se inclino para vesarme la mano en un gesto tan antiguo como el hombre. Levanto la cabeza y me sonrio-. ¿Puedo acompañarla a su casa, señorita Rosenberg?
-Mmm, claro- dije, sin entender mucho las intenciones de aquel extraño chico.
Caminamos en direccion a mi casa en un incomodo silencio, el fue el primero en romperlo.
-¿Vives con tus padres?
-No, mi madre viene algunas veces y se queda por unos cuantos dias, pero normalmente ella se encuentra fuera de casa durante casi todo el año-respondi
-Y, ¿que hay de tu padre?-pregunto
-Murio cuando yo tenia 7 años-dije, aquello no parecio sorprenderlo, se limito a asentir, como si acabara de confirmar algo que de todos modos el ya sabia.
-Entonces, ¿vives sola?- pregunto, estaba empezando a dudar de el con esas preguntas tan extrañas que hacia.
-No, vivo con mi hermano-respondi
-Oh, ya veo- se quedo callado por un rato. Pero de pronto se comenzo a reir disimuladamente.
-¿Que?-pregunte
-Nada, es solo que...-solto una risotada al aire, yo no le veia lo gracioso-Tu eres la unica personal que en su sano juicio le da esa informacion a alguien que acaba de conocer- bueno debia admitirlo, el tenia razon.
Llegamos a mi casa y el aun se reia.
-Señorita Rosenberg, fue un placer acompañarla hasta su humilde morada-dijo mientras inclinaba la cabeza y me hacia una reverencia- si no le molesta, quisiera que me hiciera el honor de dejarme pasar por usted mañana en la mañana para llevarla a la escuela.
-Dejate de esas cosas, gracias por acompañarme Adler, el honor sera mio-respondi
-¿eso es un si?-dijo el casi con incredubilidad
-si-dije
-ok, por favor llamame Ad-dijo el
-Y tu a mi Marti, chao-me despedi
-Solo se dice chao cuando no planeas ver a alguien en un largo tiempo, pero no te libraras de mi, te vere mas pronto de lo que piensas, asi que mas bien hasta luego-dijo
Entre a la casa y cerre la puerta con llave, me fui a mi cuarto y me dormi, por alguna razon este dia habia sido agotador.
-Si, estoy bien, gracias-dije mientras el me ayudaba a incorporarme, iba vestido con unos viejos jeans y una sudadera gris, de alguna extraña forma el habia conseguido coger mis libros y mi mochila y al mismo tiempo evitar que mi cabeza se diera un golpe contra el cemento.
-Mucho gusto, soy Adler Beney, soy nuevo por aqui-dijo mientras me ofrecia su mano libre para saludarme, mientras la tomaba no deje de observarla, era particularmente palida y estaba muy fria.
-yo soy Marti Rosenberg-le respondi-gusto en conocerte.
-El gusto es todo mio, creame señorita-dijo y se inclino para vesarme la mano en un gesto tan antiguo como el hombre. Levanto la cabeza y me sonrio-. ¿Puedo acompañarla a su casa, señorita Rosenberg?
-Mmm, claro- dije, sin entender mucho las intenciones de aquel extraño chico.
Caminamos en direccion a mi casa en un incomodo silencio, el fue el primero en romperlo.
-¿Vives con tus padres?
-No, mi madre viene algunas veces y se queda por unos cuantos dias, pero normalmente ella se encuentra fuera de casa durante casi todo el año-respondi
-Y, ¿que hay de tu padre?-pregunto
-Murio cuando yo tenia 7 años-dije, aquello no parecio sorprenderlo, se limito a asentir, como si acabara de confirmar algo que de todos modos el ya sabia.
-Entonces, ¿vives sola?- pregunto, estaba empezando a dudar de el con esas preguntas tan extrañas que hacia.
-No, vivo con mi hermano-respondi
-Oh, ya veo- se quedo callado por un rato. Pero de pronto se comenzo a reir disimuladamente.
-¿Que?-pregunte
-Nada, es solo que...-solto una risotada al aire, yo no le veia lo gracioso-Tu eres la unica personal que en su sano juicio le da esa informacion a alguien que acaba de conocer- bueno debia admitirlo, el tenia razon.
Llegamos a mi casa y el aun se reia.
-Señorita Rosenberg, fue un placer acompañarla hasta su humilde morada-dijo mientras inclinaba la cabeza y me hacia una reverencia- si no le molesta, quisiera que me hiciera el honor de dejarme pasar por usted mañana en la mañana para llevarla a la escuela.
-Dejate de esas cosas, gracias por acompañarme Adler, el honor sera mio-respondi
-¿eso es un si?-dijo el casi con incredubilidad
-si-dije
-ok, por favor llamame Ad-dijo el
-Y tu a mi Marti, chao-me despedi
-Solo se dice chao cuando no planeas ver a alguien en un largo tiempo, pero no te libraras de mi, te vere mas pronto de lo que piensas, asi que mas bien hasta luego-dijo
Entre a la casa y cerre la puerta con llave, me fui a mi cuarto y me dormi, por alguna razon este dia habia sido agotador.
miércoles, 2 de junio de 2010
CAPITULO 3
Salí de mi casa y le puse el pestillo a la puerta, emprendí marcha hacia la escuela que quedaba a apenas 3 calles de mi casa.
La mañana de lunes era fría y tenebrosa, no se divisaba a nadie por las calles y todo estaba cubierto por una densa neblina. Esto me puso un poco paranoica y comencé a caminar mas rápido, aun tenia la vista muy sensible por lo que andaba con los ojos entrecerrados, al pasar por el parque lo vi por primera vez: era un chico entre los 16 y los 18 años, cabello de un extraño color blanco, sus ojos, que se concentraban en mi, eran de un hermoso color azul, su piel era blanca y lozana y sus labios de un color rojo escarlata. Sin pensarlo me detuve a mirarlo un rato y el me miro con cara de confusión, yo me sonroje, baje la mirada y comencé a caminar de nuevo. Llegar a la puerta de la escuela me trajo una cierta sensacion de alivio pero también de tristeza, algo me decía que debía volver al parque y conocer a ese misterioso chico.
La escuela, como de costumbre, fue tediosa y aburrida, por mas que intentaba poner atención a la clase la luz me molestaba demasiado para poder ver y la imagen del chico del parque nublaba mi pensamiento.
Por fin se acabo el día y yo me dirigí hacia la salida para encontrarme con mi mejor amiga: Caitlin.
-!Marti!- me grito Cate desde el otro extremo del tumulto de gente que se acumulaba en la puerta de salida de la escuela. En los días previos a las vacaciones se sentía una desaparición casi palpable por salir de la escuela lo antes posible y esto se demostraba en los tumultos en cada una de las puertas.
Me hice a un lado para que el tumulto pasara y la puerta se pudiera despejar. tuve que esperar un buen rato. Pero cuando salí me encontré con Cate y mi hermano.
-Marti debo quedarme en entrenamiento, ¿te molesta irte sola?-dijo
-Para nada, ve a tu practica, se lo importante que es para ti-le respondí. El sonrió, se despidió con la mano y salio corriendo en dirección a la escuela.
Me despedi de Cate y me diriji a mi casa por el mismo sendero de la mañana, de no ser porque, no haba neblina ni paranoia.
Al pasar de nuevo por el parque me encontré con el chico y pude detallarlo mejor, esta mañana me había equivocado con su descripción, el no era bello. ni hermoso, el era sencillamente perfecto, sus rasgos se asemejaban a una descripción griega del dios de la belleza.
Gire bruscamente la cabeza, huyendo a su mirada. pero al hacer esto tropecé y los libros que llevaba en las manos calleron al piso. En menos de una fracción de segundo una voz murmuro en mi oído
-¿te encuentras bien?
La mañana de lunes era fría y tenebrosa, no se divisaba a nadie por las calles y todo estaba cubierto por una densa neblina. Esto me puso un poco paranoica y comencé a caminar mas rápido, aun tenia la vista muy sensible por lo que andaba con los ojos entrecerrados, al pasar por el parque lo vi por primera vez: era un chico entre los 16 y los 18 años, cabello de un extraño color blanco, sus ojos, que se concentraban en mi, eran de un hermoso color azul, su piel era blanca y lozana y sus labios de un color rojo escarlata. Sin pensarlo me detuve a mirarlo un rato y el me miro con cara de confusión, yo me sonroje, baje la mirada y comencé a caminar de nuevo. Llegar a la puerta de la escuela me trajo una cierta sensacion de alivio pero también de tristeza, algo me decía que debía volver al parque y conocer a ese misterioso chico.
La escuela, como de costumbre, fue tediosa y aburrida, por mas que intentaba poner atención a la clase la luz me molestaba demasiado para poder ver y la imagen del chico del parque nublaba mi pensamiento.
Por fin se acabo el día y yo me dirigí hacia la salida para encontrarme con mi mejor amiga: Caitlin.
-!Marti!- me grito Cate desde el otro extremo del tumulto de gente que se acumulaba en la puerta de salida de la escuela. En los días previos a las vacaciones se sentía una desaparición casi palpable por salir de la escuela lo antes posible y esto se demostraba en los tumultos en cada una de las puertas.
Me hice a un lado para que el tumulto pasara y la puerta se pudiera despejar. tuve que esperar un buen rato. Pero cuando salí me encontré con Cate y mi hermano.
-Marti debo quedarme en entrenamiento, ¿te molesta irte sola?-dijo
-Para nada, ve a tu practica, se lo importante que es para ti-le respondí. El sonrió, se despidió con la mano y salio corriendo en dirección a la escuela.
Me despedi de Cate y me diriji a mi casa por el mismo sendero de la mañana, de no ser porque, no haba neblina ni paranoia.
Al pasar de nuevo por el parque me encontré con el chico y pude detallarlo mejor, esta mañana me había equivocado con su descripción, el no era bello. ni hermoso, el era sencillamente perfecto, sus rasgos se asemejaban a una descripción griega del dios de la belleza.
Gire bruscamente la cabeza, huyendo a su mirada. pero al hacer esto tropecé y los libros que llevaba en las manos calleron al piso. En menos de una fracción de segundo una voz murmuro en mi oído
-¿te encuentras bien?
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